Historia de
Guadix
Guadix es uno
de los asentamientos humanos más antiguos de España. La Prehistoria nos
da testimonio de la existencia de restos de útiles del hombre de
Neandertal, a los que siguen otros más abundantes del Paleolítico
Superior y de la Edad de los Metales. La causa de este primitivo
asentamiento, es el estar Guadix y su comarca enclavados en las rutas
naturales que ponen en comunicación el Levante español con el Valle del
Guadalquivir, de una parte, y las costas almerienses con la Meseta
Central por otra.
Guadix tuvo un
importante papel en la red romana de calzadas, al situarse por dónde
discurría la Vía Augusta. La fundación romana de Acci corresponde al
emperador Julio Cesar en el año 45 A.C.. Se le otorgó el rango de
Colonia con el nombre de COLONIA
JULIA GEMELA ACCI. Aquí se asentaron
los veteranos de las regiones Prima Vernácula y Legio Secunda, teniendo
sus pobladores rango de Ciudadanos Romanos y Ceca para la acuñación de
la moneda. Con el Bajo Imperio se disgregó la Colonia, en pequeños
asentamientos o Villas, alrededor de la Urbe, a orillas del río y la
vega, manteniéndose unido solamente el núcleo político- administrativo
Acci. Este fenómeno se mantiene en la época de las invasiones bárbaras,
llegándose a fundar un asentamiento godo en Paulenca. Los pobladores
indígenas de Acci colaboraron con Aníbal y sus cartagineses. El fenómeno
de dispersión ciudadana se acentúa en los primeros siglos de dominación
árabe, en los que el actual Guadix era solo un Castillo en lo mas alto
de la actual Alcazaba y un poco más. Será solo a partir del siglo X,
cuando otra vez los árabes logran aglutinar la Urbe, concentrando su
población, consiguiendo así individualizar definitivamente los núcleos
de población restantes, en lo que hoy es Guadix y los demás pueblos de
la comarca.
Tradicionalmente la
ciudad de Guadix ha tenido una gran importancia religiosa. Ya en la
época Ibérica es muy definido su culto a Netón. También en época romana,
estructuró una organización jerarquizada pagana clara, con dioses
extranjeros como la diosa egipcia Isis. Después tendrá gran relieve el
cristianismo, que será predicado directamente en Acci por San Torcuato y
los Siete Varones Apostólicos, y uno de los pilares fundamentales del
cristianismo español. De ahí le viene a la Ciudad su Silla Episcopal y
la tradición de ser su Sede la más antigua de España y su pueblo el
primero que, en masa, aceptó el cristianismo.
Los musulmanes
denominan a Acci la antigua colonia romana, como Medina
Beni Sam. Más
tarde tomó el nombre de GUETH o GUAD- HAXI, que significa "Río de la
Vida". Abderramán III hizo de Guadix una de las escalas en las rutas que
unían Córdoba con su primer puerto militar, Almería. En el siglo X forma
parte de la Cora de Ilbira. Durante el siglo XII la ciudad estuvo bajo
la protección de Castilla, sufriendo por ello los ataques de los
granadinos. En el siglo XV participó en las guerras Civiles de Granada.
Con la fragmentación del Reino de Granada, Guadix termina siendo la
corte del rey El Zagal. En 1488 este rey impidió que Fernando V tomase
las ciudades de Baza y Almería, pero por poco tiempo, ya que cayeron,
como lo hacía Guadix en Diciembre de 1489, fecha en la que entraron en
la población los Reyes Católicos.
Una vez reconquistada,
fue repartida, en sus mejores casas y tierras entre los conquistadores,
el resto para judíos y mozárabes. Se le restituyó la Silla Episcopal y
administrativamente se convirtió Guadix en cabeza de uno de los
Corregimientos más extensos e importantes de Castilla. Corregimiento que
duró hasta la reforma del año 1833, si bien bastante mermado en su
extensión desde los siglos XVI al siglo XIX. Fueron obispos de la época
Fray Antonio de Guevara, consejero del Emperador Carlos V y Don Martín
Pérez de Ayala que participó en el Concilio de Trento. Se reclutaron
soldados para los tercios de Flandes, destacando el gran Maestre Don
Lope de Figueroa, que participó en la batalla de Lepanto, Don Álvaro de
Bazán. Alfonso X el Sabio es el que llama la comarca "Accitana".
Tras la Invasión
Francesa que llegó a Guadix en Febrero de 1810, y durante la Guerra de
la Independencia, la ciudad sufre grandes daños artísticos. Guadix
perdió el esplendor que le daba el Corregimiento. Continuó como cabeza
de Partido y Obispado. Con la restauración de los Borbones en 1874,
llega a Guadix el ferrocarril y las azucareras. Ya en el siglo XX sigue
su declive aunque entre los años 1936 y 1950, experimentó un gran
aumento de población, después empezó a acusar los efectos de la gran
depresión económico- social que se origina en la agricultura.
Consecuencia de todo esto es la enorme corriente migratoria que se
produce en toda la comarca. Repartiéndose por toda España y extranjero
gran cantidad de Accitanos.
El gentilicio de los
nacidos en Guadix es el de los Accitanos o Guadijeños. Entre personajes
famosos nacidos en Guadix, además de los ya mencionados, destacan entre
otros no menos importantes: Abentofail, Al- Sustari, las poetisas Zainab
y Hamdah, el literato Mira de Amezcua, el fundador de Buenos Aires
(Argentina) Pedro de Mendoza y Luján, el escultor Torcuato Ruiz del
Peral y en siglo XIX el escritor Pedro Antonio de Alarcón.
Actualmente Guadix se
encuentra en las coordenadas viarias de la carretera Almería- Granada y
la unión de la que viniendo de Murcia enlaza con la anterior. EL
itinerario del ferrocarril sigue un trazado prácticamente paralelo al de
las carreteras. Una vez aquí el paisaje natural desde cualquier punto
del que se acceda a la Ciudad, incluido el descenso de la Sierra
Nevada, o desde los pueblos
del Marquesado del Cenete, es de una
singular excepcionalidad. Siempre se ha dicho que Guadix no es una
ciudad para ser descrita sino para ser vista. Sobre una base silícica,
hay gran cantidad de materiales arcillosos, que en general son los que
definen el aspecto exterior del paisaje. Estos materiales, profundamente
erosionados, convierten toda la comarca más allá de las vegas, en un
paisaje de aspecto lunar y caprichoso, a la vez que terriblemente
encantador y desolado. Son las "BADSLANDS". Este paisaje agreste, árido
de una considerable
extensión y profundidad, es la zona conocida como
OLLA DE GUADIX, y está considerada como la zona natural "más diferente"
de toda la Península. Este paisaje condiciona decisivamente a los
habitantes, forzándolos a la construcción de un tipo muy particular de
vivienda "LAS CUEVAS". Las cuáles forman un arco en la parte alta de la
Ciudad y constituye un hábitat particular y un fenómeno urbanístico
único dentro y fuera de España. Se cree que surge tras la Reconquista y
en desplazamiento de la población morisca hacia los arrabales. La
construcción básica es la siguiente: en cualquier colina arcillosa, se
pica un plano vertical, y una vez obtenido, en sentido horizontal se
cava la cueva o galería, con ramificaciones interiores adecuadas a los
servicios o funciones que vaya a cumplir. La salida de humos de la
cocina se obtiene perforando el cerro verticalmente, hasta ella,
montando sobre el cerro la chimenea construida con argamasa y encalada
después, lo que origina que todas las colinas, por la abundancia de
cuevas, luzcan sobre ellas estas singulares chimeneas, que prestan al
paisaje una particular fisonomía. |