NUESTRA
HISTORIA
Esta Hermandad ha pasado por varias refundaciones. La más antigua,
documentada, es del año 1714, ante el escribano público don Pascual Diez
Bustamante. La última se produce tras la Guerra Civil Española, el 18 de
septiembre de 1942.
Su nombre era
Hermandad de Esclavitud del Santísimo Cristo Crucificado, y
desde sus comienzos tendrá buena acogida entre los accitanos.
Sirva como prueba la gran cantidad de donaciones y regalos que
recibirá a lo largo de sus años de existencia.
Desde su fundación
rivalizará con la Hermandad del Nazareno por la primacía
parroquial, que se cifraba en la utilización de sus respectivas
insignias en las colectas realizadas.
En sus primeros
años de vida la Cofradía pasa por apuros económicos. Sirva
como anécdota la rifa que se hizo de un mulo, con el fin de
obtener fondos. Se hicieron participaciones por valor de un real
cada una, y la respuesta de la gente fue importante. Pero el
encargado de la rifa se quedó con el animal y con el dinero
obtenido de la venta de las participaciones; posteriormente
vendió el mulo, y se embolsó los beneficios. La Hermandad lo
denunció y fue apresado y encarcelado, procediéndose, según
una sentencia del tribunal eclesiástico, al embargo de sus
bienes. La denuncia fue interpuesta por los Hermanos Mayores, don
José Bonilla y don Francisco Martínez, contra el artífice de
la rifa don Antonio Balboa.
La invasión
francesa incidirá en la vida de la Cofradía, ya que durante la
ocupación de Guadix por las tropas napoleónicas la Imagen debe
ser ocultada en la casa de un feligrés de la Parroquia, sita en
la calle de la Gloria. En este domicilio se construyó un tabique
para ocultar al Cristo, que queda literalmente
"emparedado", y a sus pies se deja una lamparilla
encendida. Cuando concluyó la Guerra de la Independencia se
procedió a sacar la Imagen y se descubre que la lamparilla
permanece encendida; y es entonces cuando se le comienza a
denominar Cristo de la Luz.
La devoción al
Cristo de la Luz se hace patente en 1860 cuando, en la festividad
de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre), la
cofradía aprovecha la fiesta del titular para celebrar un acto
de Acción de Gracias por haberse librado la ciudad de una
epidemia de cólera; en tal acto intervino el entonces Obispo de
Guadix, don Antonio Rafael Domínguez y Valdecañas.
En 1861 el Hermano
Mayor, don Torcuato de Robles Muriel, eleva una petición al
Alcalde de la ciudad, don Pedro Cañas, y al Obispo de la
diócesis de Guadix, Domínguez y Valdecañas, para que, con
motivo de la fiesta del titular el 14 de septiembre, se lleven a
cabo ciertos festejos. Éstos consisten en la exposición
pública de la Imagen, celebración eucarística, quema de un
castillo de fuegos artificiales en la víspera y reparto de
limosnas a los pobres.
Además existía el
deber de "atender a los difuntos". Esta Hermandad
pagaba los gastos de entierro de cualquier hermano,
sufragándolos de forma proporcional entre los integrantes de la
Cofradía.
En el año 1907 los
cultos de la Hermandad fueron predicados por el Magistral
Domínguez. También en estos albores del siglo XX la Hermandad
pasa por algunos problemas internos, producto del cambio
realizado en la indumentaria de los cofrades: la túnica
tradicional de penitencia es suplida por un traje negro, con gran
polémica en los medios de comunicación locales, como el
periódico "El Accitano", y en la propia cofradía.
Tras ello se procede a la redacción de nuevos estatutos, siendo
aprobados por el Obispo don Ángel Marquina Corrales el 17 de
marzo de 1926. El estandarte de la Cofradía se estrenó en 1927.
En 1928 se estrena
un nuevo trono, realizado en plata y donado por doña Modesta
Gil. Esto supone un problema, pues debe variarse el desfile
procesional, en razón de las desmesuradas dimensiones del trono
con respecto al anterior. De nuevo vuelve la polémica porque se
implica a las demás cofradías que procesionan el Viernes Santo
por la mañana. En el mencionado recorrido se suprimen las
calles: Palacio, Villalegre, Conde Luque, Cuesta de las
Angustias, Placeta de los Álamos, Concepción y varias del
barrio de Santa Ana.
En la donación del
trono se hacen constar varias cláusulas:
* El trono es
propiedad de la Parroquia, pero el uso exclusivo será para el
Cristo de la Luz, mientras la Hermandad esté canónicamente
constituida.
* Si quisiera
incautarse el trono, éste pasaría a manos de la donante, o el
Ayuntamiento en su defecto.
* Se emplearía en
todas las funciones y actos, excepto el Viernes Santo, esperando
a que se ensancharan las calles por donde debía pasar la Imagen.
La Hermandad
agradece a doña Modesta Gil esta donación nombrándola camarera
perpetua en la Junta de Gobierno celebrada el 17 de abril de
1929, con el consentimiento del Obispo de Guadix don Manuel
Medina Olmos.
Como puede
observarse, y pese a que en los años veinte y principios de los
treinta del siglo XX la Semana Santa cae un poco en el olvido, la
ya denominada Hermandad del Santísimo Cristo de la Luz mantiene
su prestigio y no cae en la desidia.
En Julio de 1936, en
la Guerra Civil Española, la Imagen del Cristo de la Luz es
totalmente destruida, salvándose únicamente parte de un brazo y
una pierna. El trono de plata fue igualmente destruido, así como
parte de la documentación. Además durante la República y la
contienda la Semana Santa quedará interrumpida.
Tras la Guerra la
Hermandad se reorganiza a partir de 1942.
Del Moral Herranz es el autor de la Imagen,
la cual fue donada por doña Rafaela López (Viuda de Martínez
Dueñas). El trono fue realizado, en 1945, por don Antonio Ruiz
Puertas y está tallado en madera de nogal.
Durante la Semana
Santa de 1951 salió por vez primera el Jueves Santo, en la
Procesión del Silencio. En este año desfilan por las calles de
Guadix sólo tres pasos además del Cristo de la Luz. En 1952,
además de la Procesión del Silencio de la noche del Jueves
Santo, el Cristo sale el Viernes Santo. Y lo hará junto con
Nuestra Señora de los Dolores, que sale de la iglesia de la
Concepción. Salieron a las diez y media de la mañana y
realizaron un encuentro en la plaza de Santiago.
En 1953, en la Junta
General celebrada el 29 de abril, se hace constar el deseo de los
hermanos de contar con la Imagen de una Virgen que acompañe al
Cristo. Cuarenta y nueve años después se va a ver cumplido.
PRIMEROS PASOS DE
LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA LUZ TRAS LA GUERRA CIVIL
Los primeros años de posguerra fueron especialmente duros para las cofradías de
Semana Santa accitanas. Sus imágenes, capillas, ajuar y demás patrimonio fue
destruido o quedó prácticamente inservible. En esta tesitura debe enmarcarse la
situación que viven los cofrades del Santísimo Cristo de la Luz en los años
cuarenta. precisamente los restos de la imagen (sólo pudo recuperarse parte de
las extremidades superiores e inferiores) se utilizarán en la elaboración de una
nueva talla, realizada en Granada y costeada por la familia Dueñas, imagen que
llegará a Guadix en el mes de octubre de 1941.
Una de las
primeras manifestaciones públicas de la cofradía tiene lugar en la Semana Santa
de 1944, ya que para el Viernes Santo por la mañana se organiza un solemne Vía
Crucis con las imágenes del Santísimo Cristo de la Luz, San Juan Evangelista y
Nuestra Señora de los Dolores. La iniciativa impulsada por la cofradía, viene
avalada por el propio obispo, Rafael Álvarez Lara, quien había llegado a la
ciudad en noviembre del año anterior.
La
procesión que se organiza responde a las expectativas levantadas. El cortejo lo
abre una sección de la Guardia Municipal, seguida por el Frente de Juventudes y
Jóvenes de Acción Católica; a continuación desfilaba el estandarte de la
cofradía, a la que seguía una larga fila de hermanos precediendo la imagen del
Cristo de la Luz. Tras el mismo desfilaban la presidencia, directiva, seminario,
clero, Cabildo catedralicio y el propio prelado Álvarez Lara. El segundo tramo
del cortejo lo abría la Hermandad de San Juan Evangelista con sus cofrades,
imagen y junta de gobierno. Un tercer tramo lo componían las jóvenes y mujeres
de Acción Católica que acompañaban a la Virgen de los Dolores. Tras ella
desfilaban los miembros de la parroquia de Santiago, autoridades civiles,
representaciones, Consejo de Falange, Ayuntamiento de Guadix, Banda Municipal y
escolta militar.
El
itinerario se diseña sobre las catorce estaciones del Vía Crucis, partiendo de
la Plaza de Santiago hacia la calle Ancha, lugar de la primera estación; para
continuar hacia la Plaza de las Palomas, Plaza de la Catedral, interior del
templo catedralicio, Arco de Palacio, San Miguel, Cruz de Piedra, Bovedilla,
Gloria, Plaza de San Diego en donde tuvo lugar la séptima estación-, Plaza de
las Islas, Santa Ana, San José, Mira de Amescua, Ancha y Santiago. De tan
multitudinario acontecimiento nos da idea que, la Plaza de Santiago, tuvo que
acotarse y ordenarse para albergar a los participantes.
Este acto
multitudinario es un paso más en la renovación de nuestra Semana Santa que
culminará a inicios de la década de los cincuenta. No obstante, la cofradía del
Santísimo Cristo de la Luz seguirá trabajando de forma ininterrumpida como lo
demuestra el estado de cuentas que presenta su presidente, Juan Delgado Roque,
el 28 de julio de 1945. De la documentación consultada deducimos que a estas
alturas, la hermandad contaba con 132 hermanos que tuvieron que aportar una
cuota extraordinaria de 50 pesetas para hacer frente a los numerosos gastos que
supuso la refundación. Junto a estas aportaciones, la cofradía obtenía fondos
por la venta de lotería y por la imposición de penalizaciones, ya que sus
miembros tenían obligación de acudir a los entierros de los hermanos que
falleciesen. Los ingresos totales ascendieron a la cantidad de 8.642 pesetas.
Por su
parte, los gastos arrojaron 6.233,40 pesetas, por lo que se produjo un pequeño
superávit que era ficticio, ya que la cofradía tenía contraídas algunas deudas a
largo plazo. La partida más fuerte era la que se destinaba a la adquisición de
cera con 2.378,10 pesetas; otras 1.250 pesetas se dedicaban a pagar la deuda
crediticia contraída con el Banco Hispano Americano. Las demás cantidades
oscilaban entre las 5 y las 500 pesetas. La defunción de algún miembro suponía
un gasto de 125 pesetas en la preparación del funeral (este año hubo cuatro),
por lo que observamos un intento de mantener algunos de los fines tradicionales
de las cofradías de penitencia como era el auxilio ante la muerte.
Estos años
en los que aún no estaban las cofradías consolidadas son un tanto especiales, ya
que era habitual la cooperación entre ellas para sacar adelante algunos
proyectos o promover determinadas salidas procesionales un tanto especiales,
buena muestra de ello es que la cofradía del Cristo sufragó la salida conjunta
con la Virgen de las Angustias, acontecimiento que se celebró en 1945; por este
concepto pagaron 50 pesetas a cada cuadrilla de horquilleros encargadas de
portar respectivamente los tronos del Cristo y de la Patrona.
En
1946, siguiendo con esa serie de actividades para potenciar nuestra Semana
Mayor, la cofradía del Cristo de la Luz, elevará una petición al vicario general
de la Diócesis en la que le solicita licencia para exponer la imagen titular, en
forma de jubileo, durante los días de celebración del quinario de Cuaresma,
petición que obviamente fue autorizada.
Los años
cincuenta traerán la consolidación definitiva de esta cofradía, cuyos miembros
cooperaron notablemente, aportando su esfuerzo, en la recuperación de la Semana
Santa accitana.
(Santiago
Pérez López)
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