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EL CAMINO DE LA CRUZ
Nosotros
estamos acostumbrados a fijar nuestra mirada en esas imágenes de los Cristos, de
los Crucificados, que a veces son bellísimas obras de arte, preciosas
esculturas. Pensemos en nuestro Cristo de la Luz. Pero corremos el peligro de
que nuestra superficialidad nos haga olvidarnos del verdadero y hondo sentido
que tiene ese misterio de sufrimiento y de dolor humano incomparable, apenas
alcanzable por nuestra imaginación y tan solo abarcable por una sincera piedad
nacida de una profunda fe.
No se llega
a esta situación ni de repente ni por casualidad, fuera del caso de una
monstruosa y aberrante locura o barbarie. La cruz ha tenido un camino, el camino
de la cruz, "via crucis", que ha sido recorrido palmo a palmo, sacrificio tras
sacrificio, dolor tras dolor, desprecio tras desprecio hasta la suprema afrenta,
la suprema ignominia, el supremo sacrificio. Desde el prendimiento de Jesús
hasta su muerte en la cruz, hay un largo recorrido de dolor, lleno de insultos,
manchado de sangre inocente, salpicado de asquerosas salivas blasfemas. Este
camino tendremos que conocerlo y meditarlo, para que nos sea a todos provechoso
y no quede como semilla inútil perdida entre tanto afán, sofocada por las
preocupaciones de este mundo.
Pero el
camino de la cruz, título de esta reflexión, tiene además otro sentido. Cabe
preguntarnos: ¿qué es lo que ha llevado a este hombre, a Jesús, a la cruz?, si
pasó haciendo el bien, ¿cómo es que ahora le dan muerte colgándolo de un
madero?. Dejamos la pregunta sin contestar para que tú, lector, lo pienses y
busques con devoción la respuesta.
D. José María Hernández Ballesteros

ENTREVISTA AL HERMANO MAYOR
DE LA HERMANDAD
Mis
primeras imágenes del Cristo de la Luz datan de cuando era un niño y estaba
presente en la bajada de su Capilla al trono. Se hacía con una carrucha con
poleas. Recuerdo la gran impresión que me producía.
Desde
entonces deseaba pertenecer a la Hermandad, cosa que pude conseguir al cumplir
dieciocho años por mediación del señor con que trabajaba, que también era
hermano. Ahora puede ingresar cualquier persona, de cualquier edad con solo
solicitarlo.
Ser Hermano
Mayor no ha supuesto para mí ningún cambio. Mi dedicación a la Hermandad ha sido
siempre la misma, antes y ahora. Implica mayor responsabilidad para no defraudar
la confianza que los demás ponen en mi persona. El motor de la Hermandad son los
hermanos, que iguales en la fe y en la devoción, hacen posible su existencia y
continuidad.
Somos una
Hermandad pionera que siempre ha respondido en las dificultades, que no han sido
pocas. Sólo salía el Cristo de la Luz y la Virgen de los Dolores cuando terminó
la Guerra. No había hábitos, se desfilaba con traje de calle de color negro y
zapato negro. Fuimos los primeros en sacar traje de penitencia, con el rostro
cubierto. Al color negro se unió el morado que también significa luto y
penitencia y que es el color que la Iglesia usa en toda la Cuaresma y Semana
Santa.
Después el
celo y dedicación de D. Simón Troyano, a cuya figura deseo hacer homenaje,
hicieron posible la restauración de las Hermandades desaparecidas y la formación
de otras nuevas. También colaboraron con él eficazmente otros que no se citan
pero de igual valía en su aportación y muchos presentes en el recuerdo de
quienes han vivido esos tiempos.
No
cambiaría nada de la Semana Santa. Los tiempos se encargan de quitar y añadir lo
que conviene porque no es el producto de una tradición que se conserva por
rutina, sino un acto vivo de la fe y la devoción de los accitanos. Lo prueban la
numerosa participación de la juventud, los abundantes lazos familiares y
amistosos que su celebración reúne y la seguridad de que si suprimiéramos los
desfiles de Semana Santa y la Hermandad del Cristo de la Luz, se volverían a
crear por otros en muy poco tiempo.
Quiero
destacar que pretendemos reducir gastos y dedicar este dinero a ampliar las
obras de caridad que desarrolla esta Hermandad.
Por último,
deseo pedir a los hermanos que no acuden a los cultos, ni colaboran con el
equipo de gobierno, pero que siempre acuden a la Procesión, que son la mayoría,
que a partir de ahora iniciemos una nueva etapa en la que los contactos sean más
frecuentes, porque son necesarios para el buen funcionamiento de la Hermandad
hoy.
(Archivo boletines de la Hermandad)

PORQUE ERA HOMBRE...
"Como era
hombre lo mataron; pero como tenía el Espíritu se devolvió la vida". En estas
bonitas palabras de nuestra liturgia se encierra el misterio total de Jesús.
Jesús era hombre y Dios.
Nuestro
Cristo tiene el título de Cristo de la Luz Desde su nacimiento es luz, mejor LA
LUZ, que alumbra a todo hombre viniendo a este mundo. En su vida era luz y no
sólo ni principalmente con su palabra, una palabra realmente iluminadora de la
existencia, del acontecer humano, sino, ante todo, con sus actitudes, con su
modo de andar los caminos de la vida, con su mirar profundo de todas y cada una
de las realidades que entretejen la historia del hombre, con su postura ante las
situaciones que se enfrentan con el hombre para edificarlo o para destruirlo.
Sorprendentemente la muerte de Jesús es el gesto revelador de mayor alcance
sobre su auténtica humanidad. Como era hombre, lo mataron... Porque era hombre
de verdad sufrió, se fatigó, soportó una pasión, murió. Porque era
verdaderamente hombre pudo morir. Y murió. La cruz derrama una luz inextinguible
sobre la verdadera humanidad de JESUCRISTO. La muerte de Jesús esclarece el
misterio de un Dios hecho hombre. No se puede dudar de que el Hijo de Dios es
realmente nuestro hermano, de nuestra carne, se ha acercado a los hombres y se
ha hecho como ellos hombre.
Esa
revelación nos abre el camino de acceso a Dios. El hombre se puede acercar a
Dios por Jesucristo, Dios y hombre verdaderos. Esta es la gran luz, la gran
revelación del Cristo, de todos los Cristos muertos, cualquiera que sea su
nombre, pero que nosotros ponemos nuestros ojos en el Santísimo Cristo de la
Luz.
D. José María Hernández Ballesteros.

ENTREVISTA A D. TORCUATO PÉREZ, COSTALERO
MAS ANTIGUO DE LA HERMANDAD
-¿Qué
tiempo lleva como costalero en la Hermandad?
No recuerdo
muy bien, aproximadamente creo que desde el año 1948
-¿Qué edad
tenía usted cuando entró en la Hermandad?
Estaba en los
treinta años, hoy cuento con setenta y un años de vida. (la entrevista se
hizo en el año 1992).
-¿Qué
diferencias encuentra usted entre el ayer y el hoy de la Semana Santa en Guadix?
La Semana
Santa de hoy se vive más que antes, yo recuerdo que en los tiempo que yo
comenzaba se vivía con más devoción al culto de las imágenes que llevábamos, en
el caso de ahora es muy distinto, la gente se divierte más en el sentido que la
participación, sobre todo de los jóvenes, es volcarse de lleno para que las
procesiones sean lo más vistosas posible dentro de la solemnidad que el acto
requiere.
-¿Recuerda
alguna anécdota en especial?
En el tiempo
transcurrido desde que yo estoy no recuerdo nada en especial, sí pequeñas cosas
como alusiones al Cristo de gente que se quedaba un poco perpleja al ver la
solemnidad que esta Imagen tiene cuando sale la noches del Jueves Santo.
- Antes se
sacaba el Cristo a hombros y después lo pasaron a un carro sobre ruedas ¿qué
ocurrió?
No ocurrió
nada, es que los demás pasos tomaron a bien sacar las imágenes sobre ruedas y
nosotros seguíamos sobre hombros, no recuerdo de quien fue la idea de sacarlo
también sobre ruedas, pero duró muy poco tiempo, unos tres o cuatro años,
después volvió a salir sobre nuestros hombros.
-¿Qué
sensación le produce el encuentro del Cristo de la Luz y la Imagen de la Virgen
de los Dolores?
No te puedo
decir lo que en esos momentos siento, pienso que es algo inexplicable. El cariño
que siento por el Cristo es tan grande que creo que pocas personas puedan tener
una devoción igual.
-¿Qué le
indujo a entrar como costalero en la Hermandad?
Me lo
propusieron los compañeros del trabajo, me invitaron a que les acompañara, era
bastante más joven que ellos y le tomé mucho cariño a esta hermosa Imagen.
(Archivo boletines de la Hermandad)

CAMINO DE LA
CRUZ
En mi
anterior colaboración quedé en reflexionar con vosotros sobre este tema. Os hice
una pregunta: ¿Qué es lo que ha llevado a Jesús a la Cruz?, ¿habéis intentado
vosotros encontrar una respuesta adecuada?, yo os quiero ayudar ahora.
Bastaría
reflexionar en lo que pasa en la sociedad, en nuestra sociedad. Siempre se dan
los dos componentes, que, enfrentados luchan por mantener su hegemonía de poder,
de influencia, o por salir de su situación de desarraigo, de explotación, de
marginación.... Y al hombre que quiere comprometerse en la vida, no se le
permite que pase por la vida sin interesarse por alguna de esas pretensiones,
sin tomar partido, sin decidirse por la defensa de unos intereses u otros. El
hombre de carácter tiene que tomar partido por el poder o por los débiles de
este mundo, por los pobres de todos los tiempos. Naturalmente es una decisión
trascendente ante la disyuntiva de orientar la vida en un sentido o en otro.
Jesús lo
tuvo claro. No era su camino el camino de rendirse al poder del dinero, de la
influencia o de la superioridad social. Su camino era anunciar un tipo nuevo de
reino, una nueva forma de ser hombre, donde la pobreza, la limpieza de corazón y
la misericordia, como figura personal, el ser perseguido, maltratado por la
justicia y trabajar por ella, intentando una más justa distribución de los
bienes de la Tierra, el destierro de las lacras que asolan a gran parte de la
Humanidad, al mundo de los pobres, como el hambre, la desnudez, la enfermedad,
la muerte, la tortura, etc..., la búsqueda de la solidaridad auténtica de los
que están arriba y pueden paliar casi en su totalidad estas circunstancias; todo
ello como figura dinámica del hombre bueno, del hombre hecho a la imagen de
Dios, se manifiesta como un ideal, una utopía alcanzable.
San Juan lo
dice, refiriéndose a la luz, a Cristo como luz: la luz brilló en medio de las
tinieblas y las tinieblas intentaron sofocarla. La cumbre de este intento, de
este esfuerzo, fue la muerte de Jesús. La estudiada y bien orquestada campaña de
los poderosos son el camino de la cruz. Esto es lo que llevó al Señor a la
muerte. Solo que no todo termina en la Cruz, sino que después viene el triunfo
de Jesús sobre sus enemigos, resucitado de entre los muertos. La LUZ vuelve a
brillar con nuevo resplandor.
D. José María Hernández Ballesteros

¡LUZ, DENME MÁS LUZ!
Cuentan las
monjas clarisas del Convento de Santiago de Guadix que, cuando la invasión de
los franceses, llevaron al Santo Cristo de la Luz a la casa de la bisabuela de
una religiosa que falleció hace dos años en el monasterio. La casa estaba
situada en la Calle de la Gloria, hacienda propiedad de la familia Casas.
Guardaron el Santo Cristo en una habitación, le pusieron una lucecita de aceite
delante del Cristo, y taparon la habitación. Todos esperaban que cuando se
acabara el aceite, se apagaría la luz. Años más tarde, haciendo reparaciones en
la casa, y tras derrumbar la pared que hacía que el Santo Cristo permaneciera
oculto; se encontraron al Cristo con la luz encendida. Esta es la causa que
nuestro Cristo sea denominado como el de la Luz.
La relación
entre la comunidad de religiosas de Santa Clara, que viven en clausura en el
monasterio fundado por el Obispo de Guadix y, posteriormente, Arzobispo de
Granada, D. Gaspar de Ávalos; y la Hermandad del Cristo de la Luz, es grande.
Las clarisas cooperan en la medida de sus posibilidades. Sus manos, blancas de
porcelana, limpian y embellecen todo lo que pertenece al Cristo, y hacen que la
luz, esa luz tan peculiar que emana de los ojos del crucificado, ilumine y bañe
de brillo misterioso todo lo que se refleja en su omnipotente luz.
Cuando
finalizó la Guerra Civil española, allá por el 1939, los cultos en honor del
Cristo de la Luz eran realmente populosos, la iglesia estaba, como dicen los
castizos, hasta la bandera. El sentido cristiano de la vida era mucho más
intenso después de la triste conflagración civil, los oradores de la palabra
divina embebían las mentes de unas personas que buscaban una respuesta a tanto
desencanto, a tanto fracaso. Hoy, por desgracia, los cultos en honor al Santo
Cristo de la Luz son menos populosos. Las monjas del convento de Santiago son
perfectamente conscientes del creciente secularismo que vive la sociedad actual,
aunque quieren dejar una cosa bien clara, las personas que acuden a los oficios
en honor al Santo Cristo, acuden con el corazón puro.
La luz del
Cristo jamás se apagará, y seguirá, para siempre, iluminando los sinceros
corazones de todos los fieles.
Jorge Pastor

SALVE, CRUZ SAGRADA
La
contestación es clara y contundente: la señal del cristiano es la Santa Cruz.
Bástennos estas pocas líneas para pensar.
La cruz,
signo o señal manifiesta de la maldición, a partir de que el Señor Jesús muere
en ella, se convierte en un signo de salvación. Este es el gran cambio ocurrido,
el milagro. Nuestro emblema identificativo: la cruz. Es verdad que la cruz sigue
siendo para muchos locura, oprobio y maldición. Y es que no se cobijan bajo la
luz y río de gracia que es la cruz con el cristo clavado en ella. Porque la cruz
con Cristo clavado en ella, es fuente de salvación para cuantos viven bajo su
sombra.
Acerquémonos a la Cruz de Cristo, que de ella recibiremos luz, gracia y fuerza,
nos sentiremos salvados. El que quiera venir conmigo que tome su cruz y me siga,
dice el Señor.
D. José María Hernández Ballesteros.

ENTREVISTA A NUESTRO JEFE DE
HORQUILLEROS D. FRANCISCO PÉREZ RUIZ
-¿Cuándo se creó el actual
cuerpo de costaleros?
En
el año 1980. Ese año tuvimos que adaptar a nuestro trono los varales de la
Virgen de las Angustias. Al año siguiente ya se hicieron los que tiene
actualmente.
-¿Qué número lo forman?
El primer
año sólo había 28 costaleros y se llevaba con mucho esfuerzo. Poco a poco se ha
ido incrementando el número hasta rebasar los setenta en la actualidad, aunque
en el desfile, por problemas de espacio sólo pueden portar al Cristo un máximo
de sesenta y cinco.
- A parte de llevar el
trono, ¿qué otras actividades realizan?
El traslado
del trono hasta Santiago el Cristo del altar mayor y colocarlo en el trono,
además también colaboran con la Hermandad en otras actividades encaminadas al
sostenimiento económico de la misma.
-¿Qué ensayos realizan
antes de los desfiles?
Dado que la
mayoría de nuestros costaleros son veteranos y que nuestro paso no entraña
dificultad, sólo se realiza un ensayo general el Jueves Santo por la mañana,
para distribuir puestos y comprobar si existen bajas que completar.
-¿Es un cuerpo estable?
Si,
aproximadamente un 80% de los costaleros supera los 10 años de antigüedad. Las
bajas han sido escasas, la mayoría por causa de traslados de residencia. Aunque
incluso algunos se siguen desplazando cada año para los desfiles. Además, dado
que no aceptan relevo durante los recorridos, el número de incorporaciones se ha
limitado bastante.
-¿Pagan cuota los
costaleros?
Todos.
Igual que el resto de los hermanos. Al principio no se pagaba, pero después, a
petición de los propios costaleros, se decidió colaborar económicamente de la
misma forma en que lo hacían los demás hermanos.
- Personalmente, ¿qué
momentos de las dos procesiones le gustan más?
La salida
del Jueves por la noche, el paso del Arco de San Torcuato y el encuentro con la
Virgen del Viernes Santo.
-¿Hay algún punto del
recorrido que presente especial dificultad?
Si, un
tramo de la calle Santiago, por su estrechez, y los cables de la calle de San
Torcuato, que están demasiado bajos y existe el riesgo de que se enganche la
cruz.
- Desde estas líneas, ¿qué
le diría al cuerpo de costaleros para este año?
Que sigan
con la misma fe y entrega que hasta ahora, que se repartan el esfuerzo y que,
especialmente el Jueves Santo, hagan el recorrido en penitencia y guarden la
compostura que requiere la procesión. También agradecer su colaboración y
entrega en beneficio de la Hermandad.
Entrevista J.L.O.

EL MISTERIO DE LA MUERTE:
Si
quisiéramos buscar entre nuestros recuerdos expresiones de profunda
significación, la expresión más tremenda, más trágica, para cualquier persona
pero más para un creyente, es la que nos repiten todos los evangelios, de una u
otra forma, que Cristo, dando un hondo suspiro, inclinando la cabeza, expiró,
entregó el espíritu.
Después de
una dolorosísima pasión, de una cruel tortura, Jesús, el que pasó haciendo el
bien por la tierra, cercano a las gentes del pueblo, muere en una cruz. Pero
esta muerte tiene unas circunstancias especiales. Aún estando en el patíbulo, en
el lugar de su condena, no hay nada de rebelión, nada de protesta, nada de
desesperación. Todo allí es silencio, serenidad, paz, tales que hicieron
exclamar al centurión y a la gente que lo contemplaba: "verdaderamente este
hombre era Hijo de Dios, verdaderamente este hombre era justo", y se volvía
conmovida golpeándose el pecho. Y uno se pregunta ¿qué verían aquellos ojos en
la muerte de Jesús, para tener aquella reacción?. Es de creer que caerían en la
cuenta de que aquella sentencia a muerte, a la que había sido sometido Jesús,
era una sentencia injusta, que aquel hombre que así moría, no merecía aquella
muerte.
No
entendían nada, como tampoco nosotros ahora lo entendemos. Sólo sabemos una
cosa, que aquel hombre llamado Jesús, se había confiado totalmente a la voluntad
de alguien a quien llama Padre, que ante la pasión había orado: "pase de mí este
cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya". Y la voluntad del Padre era,
no tenía la menor duda, ser fiel a la misión hasta la muerte. La misión era
anunciar una nueva vida, una nueva justicia, un nuevo amor. Y quiso ser fiel, no
admitió traicionar la voluntad del Padre. Y esta fidelidad le llevaba a la
muerte, le llevó a la muerte.
Un
misterio, si; pero también un ejemplo para sus seguidores, sus discípulos. Las
amenazas de sufrimientos, de la misma muerte, no pueden hacernos olvidar ni
traicionar nuestro compromiso de fe, huir del camino de la justicia, de la
santidad de vida.
D. José María Hernández Ballesteros.

"DULCEMENTE
AMARGA"
En un mes
tan especial para los accitanos como lo es el mes de Noviembre, mes de la
Patrona, los cofrades de la Luz tuvieron la suerte de conocer a un joven artista
al que recibieron cargados de ilusión, hablamos de D. Francisco Romero Zafra,
Paco, como todos lo conocemos.
Paco es un
escultor cordobés, pero antes que un buen imaginero es una persona llena de
humanidad, hombre cercano, sencillo, amable, pero con un don especial, de sus
manos salen auténticas obras de arte.
Un amplio «curriculum»,
la Virgen de la Palma y del Rocío y Lágrimas en Córdoba capital, María Santísima
de la Concepción de Aguilar de la Frontera ,
María Santísima de la Esperanza de Cuevas de San Marcos en Málaga..., y en breve
la Amargura de Guadix. Él es la persona en la que los cofrades del Stmo. Cristo
de la Luz han confiado para realizar la imagen de María Santísima de la
Amargura.
Una difícil y laboriosa a la vez que tierna tarea. Nada más llegar, Paco se hizo
con la amistad y el cariño de los cofrades de la Luz, que se asemejaban en
carácter al de un niño que, ilusionado, espera poder ver cumplido un sueño.
Paco nos
mostró fotografías de las maravillas que salen de sus manos, y,
aunque eso cautivó a este grupo de cofrades, lo que más se hizo con el corazón
de todos fue su persona y sencillez.
La ilusión
se acrecentaba y de repente, alguien nos caló el corazón con una frase: «que
sea guapa, pero dulcemente amarga...»
¡Que
perfecta definición de la Madre que sufre por su Hijo Crucificado! Es una Madre
tierna, dulce pero es como una mar amargo ante el martirio padecido por Cristo.
Grande es
el reto que tienes amigo Paco, una madre dulce, tierna, pero a la vez una madre
dolorida en su amargura.
¡Ánimo
Paco! confiamos en tu experiencia, en tu buen hacer, eres el imaginero de la
dulzura -como alguien con gran acierto te definió- pero sobre todo eres el
encargado de hacer realidad el sueño de una Hermandad que anhela la presencia
dulce de María en su Amargura.
Manuel Salvador Sánchez Aparicio (Boletín nº
15, marzo de 2002)

"LE OBLIGARON A LLEVAR LA CRUZ"
No sé si
recordarás la escena a la que me refiero. Jesús ha sido condenado injustamente a
morir en la cruz, ajusticiado. Camina al Calvario con su cruz a cuestas. Pero el
agotamiento, después de una noche de pasión, es grande, el peso del madero es
insoportable, le hace caer varias veces. Temen por la muerte de Jesús, sin poder
consumar su crimen, crucificarlo y levantarlo sobre la tierra, a la vista de
todo el pueblo. Entonces le obligaron a un tal Simón de Cirene a que llevara la
cruz. Así, de manera tan inesperada, este hombre hace posible que la muerte de
Jesús se lleve a cabo según los planes del Padre, se consumara el sacrificio de
Cristo, sacrificio redentor de los hombres. Por la ayuda de este hombre no ha
quedado en la cuneta, en el camino, ha llegado hasta el final. El ofrecimiento
ya estaba hecho desde la Encarnación. La entrega total con la entrega de la vida
también podía tenerse por completa con la dolorosísima pasión padecida. Pero
Jesús ha querido consumarla con aquel "todo está consumado", entregando en las
manos del Padre su espíritu.
Ha habido
una colaboración imprescindible, la de Simón de Cirene. No sabemos si de mala
gana o si, con un gesto de humanidad, se dispuso bien para ayudar a aquel pobre
hombre, que estaba exhausto y medio muerto. Fuera como fuera, él le llevó la
cruz, le alivió en el camino duro del Calvario. A él, desde luego, le sirvió
para su salvación. Jesús le pagaría bien lo que hizo con Él.
¿Cómo no
ser nosotros buenos cirineos? ¿Y de quiénes? Pues del Jesús de hoy, del único
Jesús, que sigue sufriendo, de los hermanos que morirán bajo el peso de su cruz,
de sus problemas, de sus enfermedades, de su hambre, del odio de las guerras, de
tantos como morirán injustamente. Y esos son el Jesús que tenemos cerca, que
tenemos a nuestro lado.
Y hagámoslo
de buena gana, no a la fuerza, que ello nos aprovechará grandemente, como a
Simón de Cirene.
Don José María Hernández Ballesteros.

EL VIERNES SANTO EN
GUADIX
La noche no
ha sido dormida, el día se despierta muy claro y la música de las distintas
bandas nos aligeran el paso.
Los
penitentes continúan la senda trazada por la Cruz Guía, portando los
estandartes, banderas, cirios y faroles.
Los
costaleros muestran su aprendizaje de los últimos ensayos, donde encallecieron
el hombro en el silencio de la noche, al ritmo del monótono pisar de sus
esparteñas, para poder recibir el madero del trono.
Después de
una larga estación y del paso por Tribuna, con filas interminables, llegamos al
Gólgota, que hoy está en Santiago.
Ilumina nuestro pobre
camino
¡Oh Cristo de la Luz!
Queremos quedar contigo
aquí junto a la Cruz.
Relatan los evangelios que Jesús miró, en este instante, a su Madre y
dirigió la vista a Juan, exclamando:
-¡Mujer,
ahí tienes a tu Hijo!
Después
dijo al Discípulo:
-¡Ahí
tienes a tu Madre!
Era el
predilecto y le confió a María.
Como un destello luminoso, pasó por la mente del Apóstol su vida junto al
Maestro.
Al
amparo del Cordero de Dios fue,
el Maestro
dijo así: -¡Ven y sígueme!
Le siguió
Juan con fe por todo Israel
y con El
aprendió la verdad a conocer.
A la Dolorosa le ahoga la pena, permanece sin gritar y no desespera, sin
correr de un lado a otro, manteniéndose de pié junto a la Cruz, cuando al Hijo
de Dios se le oyó decir:
¡Padre!
¡En tus manos encomiendo mi Espíritu!
Con estas últimas palabras murió su Hijo. Muriendo el Señor.
El estruendo de tambores ensordecen los tímpanos, las saetas duelen escucharlas
y hasta el cielo no se puede callar.
El Encuentro de la Stma. Virgen de los Dolores con su Hijo, el Stmo. Cristo de
la Luz, estremece hasta el aliento. Juan la acompaña, la Placeta de Santiago
tiembla y el espacio queda roto por la penumbra del momento.
Hoy queremos ser cirineos, para que entre todos ayudemos a Jesús de Nazaret a
llevar la Cruz.
¡Al cielo
con Ella, costaleros!
El descendimiento del Cuerpo de Cristo consuela a la Virgen, lo tiene en su
regazo, puede abrazarlo y besarlo y apretarlo contra su pecho y...
Pero La Angustia le hace delirar:
-¡Hijo mío! ¿Qué te han hecho?
Pero no puede llorar, las lágrimas se han secado, el llanto enmudecido y los
suspiros entrecortados no le dejan respirar.
La Virgen de los Dolores se despide de su Hijo, y ocultando la pena en el luto
de su manto, nos sigue dando fortaleza y esperanza para aquellos momentos de
sufrimiento nuestro.
¡Ay!¡Mi
Cristo de la Luz!
Acoge a
este Guadix,
de pesares
tan bien servido
y de
glorias también halladas.
José María Ortiz Valero

Y LAS MIRADAS SE CRUZARON...
¡Qué importancia tiene en el hombre la mirada! Cuántas cosas no se pueden decir
con una mirada. La mirada es es el lenguaje universal y más completo. Yo diría
que es el lenguaje con el que no se puede mentir. Con la mirada expresamos el
amor y el odio, la ternura y el rencor, el aprecio y el desprecio. Miramos, y si
esa mirada es profunda, comprendemos al otro; miramos, y si la mirada lleva
cariño, lleva también bálsamo para las heridas del prójimo, que se siente
consolado con solo sentirse querido. Por el contrario, cuánto daño con la mirada
torva, mezquina, agria. Cuánto no sufre el que se ve observado por una mirada de
desprecio.
En la Historia Santa dos miradas se cruzaron un día, Jesús subiendo hacia el
Calvario y su madre María. Dos miradas se encontraron. Las miradas, cuando son
sinceras, benévolas, son momentos de encuentro de las personas que se aman y se
quieren. Como fueron las de Jesús y María. Pero en la mirada de María podemos
encontrar algo muy llamativo, son el modelo de las miradas de todas las madres,
que siempre lo harán con ternura, signo he imagen de como Ella mira a todos los
hombres que sufren, a los hombres cargados con tantas y tantas cruces como hay
en la vida nuestra. No sólo era el ver a su hijo Jesús, sino ver a todos sus
hijos dolientes, a todos los condenados, justa o injustamente, a morir o a vivir
muriendo de soledad, de enfermedad, de hambre, de hastío, de desesperación. Y es
también imagen que nos revela donde la Iglesia Madre, donde nosotros, tenemos
que poner principalmente la mirada. Salir al encuentro del pobre, del que sufre
y mirarlo con ternura, con amor. Como hizo María. Y como Cristo, en su trono de
la Cruz, en la hora de su agonía, sentiría el consuelo de la mirada amorosa de
su Madre, también ellos, nosotros, todos, nos sentiremos consolados, porque nos
sentiremos queridos y amados, de Dios y de los hombres.
Don José María Hernández
Ballesteros.

ENTREVISTA A ANDRÉS ROBLES,
MINUTO.
-¿Desde
cuando cantas saetas? No recuerdo muy bien cuando
empecé, pero creo que tendría alrededor de 15 ó 16 años cuando canté mi primera
saeta.
-¿Quién le
inició en el cante de saetas? Los inicios fueron más
que nada admiración por la Semana Santa y devoción por las Santas Imágenes.
Cuando pasa por mi lado una procesión, no puedo negar que siento ganas de cantar
para expresar lo que hay en el fondo de mi ser.
-El Jueves
Santo desde hace muchos años se le puede ver y oir en la Calle Ancha, ¿lo toma
como tradición? El respeto que tengo por esta Imagen y
el entorno que nos rodea junto al silencio que existe en esos momentos, es algo
que no se puede olvidar y no puedo retener mis deseos de cantarle al Cristo del
Silencio.
-¿Como ve la
Semana Santa en Guadix?. La Semana Santa en Guadix
cada año está prosperando y va a más. Yo he estado en otros pueblos cantando y
me ha sorprendido la organización y el respeto que llevan los penitentes y demás
participantes en la procesión. Como anécdota que me extrañó ver como los
penitentes se unían por una cuerda que corría a lo largo de toda la fila para
guardar la distancia y el orden.
-¿Cuantos
accitanos cantan saetas en Guadix? Por desgracia, no
muchos. Los grandes cantaores como la Marianica están desapareciendo de Guadix,
hoy creo que estamos no más de tres, pero esto tiende a desaparecer.
-¿Cómo se
podría potenciar para que surgieran nuevos cantaores?
En otros sitios de Andalucía se hacen concursos de saetas y eso realza mucho más
la Semana Santa. También por ahí se incentiva más a los saeteros; al igual que
se les paga a las bandas de música también se les debería de pagar a los
saeteros.
-Las letras
de las saetas que canta, ¿las compone vd. mismo? Sí,
casi todas las compongo yo, en algunas incluyo estrofas de algunos cantantes que
por la letra se adaptan a mi voz. El tiempo que le dedico a ensayar es de
aproximadamente tres meses, una vez pasadas las Pascuas.
-Qué opinión
le merece el paso del Cristo del Silencio? Es una
procesión que se distingue de las demás por el respeto que merece la Imagen y lo
que representa para todos. Este año cantaré una saeta que le he preparado y la
letra dice así:
Ya está
aquí el Soberano,
el Cristo
de la Luz.
Aunque le
sangran las manos,
no quiere
soltar la Cruz
para
salvar a sus hermanos.
Jesús López García

CALLE DE LA AMARGURA.
El Señor, hasta llegar a la Cruz, hubo de recorrer un largo
camino de dolor y de pasión.
Sin duda ninguna la pasión y muerte de cada hombre, y la de Jesús también, se va
gestando a través de la vida. El evangelio nos dice en varios pasajes, que los
fariseos y letrados, dada su envidia, intentaban agarrarlo, esperaban la ocasión
de echarle mano para entregarlo en manos de los enemigos, pero temían al pueblo
que lo tenían como un profeta. La traición de uno del grupo, de un apóstol,
consumó la acción, la entrega, y comenzó la pasión. Condenado a muerte, con su
cruz a cuestas hizo el recorrido que lo llevaba hasta el Calvario, lugar de la
muerte. El Señor tuvo su calle de la amargura. Es difícil sustraerse al símbolo
de este camino de Jesús hacia el monte santo. Calle de la amargura del hombre.
¡Cuántas calles de amargura no son recorridas por el hombre de hoy! Pensemos en
los padres de esos hijos huidos de la casa paterna, de los metidos en la droga,
los enfermos de SIDA, los lanzados al crimen, al robo, a la cárcel, los dados a
la prostitución... Por favor, nadie presuma de calibrar suficientemente el dolor
de esos padres, la dureza del camino que tienen que recorrer, la amargura de esa
calle de su vida, que tantas veces termina en la ruina, en el agotamiento, en la
desesperación y en la misma muerte. ¡Ah! Y el camino de los padres de ese niño
deficiente, malformado, de ese hijo sentado para siempre en una silla de
ruedas víctima de terrorismos, de un accidente, de una enfermedad, de unos hijos
a quienes no pueden alimentar. No olvidemos la calle de amargura de los hijos
con unos padres ancianos, enfermos de cáncer, paralíticos, a quienes es
imposible atender. Son muchos los que en nuestro mundo, caracterizado por el
progreso, campo de todas las campañas publicitarias de mejora de vida,
considerada la sociedad del bienestar, el disfrute de tantos y tantos bienes de
que dispone el hombre, que, sin embargo no encuentran solución a sus problemas,
de orden físico y corporal, mental y espiritual, moral y humano.
Cada uno de nosotros deberíamos hacernos solidarios con esos caminantes y, con
amor y cariño de hermanos, hacerles ver que OTRO, importante en nuestra vida, e
importante para la vida de ellos, también hubo de recorrer su calle de la
amargura. Y por ello sabe compadecerse de todos y sentir nuestra amargura.
Don José María Hernández
Ballesteros.

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